He aquí Rey Latino…

Hace muchos años la todopoderosa Nación de Reyes y Reinas Latinos que reside fuera de los Estados Unidos vive un cambio que tiene como raíz la madurez y como fruto el conocimiento.
Con la mucha comprensión y ayuda, poco a poco se está consiguiendo que los miembros de la Nación sean conscientes de los verdaderos problemas que nos rodean; el objetivo es poder conseguir despertar nuestras mentes.
El tema de nuestra fe como Reyes y Reinas, como todo tema serio, es polémico, depende en gran medida de la pureza de nuestros corazones y de las creencias que tengamos, como nación, todos y cada uno de nosotros, los Reyes y las Reinas, donde quiera que nos encontremos.
Siempre existirán aquellos que nos estén de acuerdo con el credo latino hispanoparlante en general, ya que nuestros pueblos, a través de la historia, han sido subyugados, menospreciados y explotados por la simple razón de ser pueblos que un día fueron colonizados por países del llamado «primer mundo», más desarrollados y antes que nuestros países.
Todo esto trajo como consecuencia natural la implantación de las normas de vida de esas civilizaciones extranjeras.
También llegó con ellas la destrucción, por la fuerza, de nuestras propias culturas y de los legados de nuestros ancestros y eso no significa que nuestras raíces culturales no sobrevivieran a este holocausto, sino que hemos contraído la calidad de ser los predecesores directos de estas culturas ancestrales.
Las costumbres de esos primeros pobladores las transmitimos como encargados de fomentar nuestras Creencias y la cultura latina general.
Una gran verdad es que siempre tendremos que sobreponernos a dificultades muy variadas, por encima de otras, y que tendremos que levantar nuestras voces para ser escuchados y tomados en cuenta; pero es ahí donde entra a jugar un papel imprescindible nuestra fe como Reyes y Reinas Latinos, pues todos debemos poseer una gran fuerza moral, junto a una fuerte convicción ideológica, para que el mundo nos conozca y nos acepte tal cual somos.
Nadie nos tendrá en cuenta con seriedad, si no somos capaces de respetarnos y educarnos, y si esto no se lograra, ¿Qué tipo de mensaje podríamos transmitir a los demás?
Si entre nosotros mismos estamos divididos y peleando por alcanzar el poder y la gloria, no tendrá razón de ser nuestra Nación.
Un buen Rey o Reina es aquel que no se limita a enseñar, sino que además sirve y es capaz de aprender de todos sus hermanos y no quiere nada para él, sino que reparte para todos los suyos por igual, escuchando y respondiendo a todos y por ello todos los que se sientan Reyes y Reinas verdaderos en su corazón llevan su fe a lo más puro de los sentimientos humanos y, como latinos, quieren ser identificados, para que algún día todos los que aún están marginados, puedan ser respetados y aceptados por igual…
Mis mas sinceras bendiciones de ánimos y fuerzas para todos esos herman@s que se encuentran haciendo tiempo en prisión, para todos aquellos que no tuvieron la oportunidad de ver la luz del día ni la oscuridad de la noche y para aquellos que de alguna manera u otra se encuentran representando nuestro nombre y emblema en lo alto.

ALKQN – KMC – Tribu del León – AHOSR – ADR/ADC.

Perciba, Rey – Reina Latinos

Un buen Rey o Reina es aquel que no se limita a enseñar, sino que además sirve y es capaz de aprender de todos sus hermanos y no quiere nada para él, sino que reparte para todos los suyos por igual, escuchando y respondiendo a todos y por ello todos los que se sientan Reyes y Reinas verdaderos en su corazón llevan su fe a lo más puro de los sentimientos humanos y, como latinos, quieren ser identificados, para que algún día todos los que aún están marginados, puedan ser respetados y aceptados por igual… Amor de Rey – Amor de Reina – Amor de Corona

Palabra de Reina…

Como mujeres, construimos comunidades, pero no somos sólo vecinas. La vida no es posible sin nosotras, pero no somos exclusivamente reproductoras. Construimos, y en muchos casos sostenemos solas nuestros hogares, pero no somos simples amas de casa. Como mujeres, representamos la mitad de la población mundial. Como tales, somos diversas, racializadas, empoderadas o doblegadas, respetadas o sometidas, valoradas o ninguneadas. Somos activistas, somos luchadoras, somos guerreras, y somos hermanas. Hemos crecido recibiendo la educación que el mundo tenía preparado para nosotras, escuchando desde muy pequeñas cuál es nuestro lugar, lo que se espera de las mujeres en las que nos convertiremos, lo que debemos aportar a nuestro hogar, a nuestra pareja, y a nuestra Nación. Hemos aprendido a prepararnos para lo que se espera de nosotras. Sin preguntar qué es lo que vamos a recibir a cambio. Respeto, escuchamos; Gloria a las Reinas, reza la literatura.

Como mujeres, hay algo que nos une desde que nacimos. Como Reinas, hemos elegido algo que nos une más todavía. En una sociedad que nos hizo crecer en competición – nosotras elegimos ser hermanas, apoyarnos, cuidarnos y respetarnos entre nosotras; alegrarnos con los logros de nuestras hermanas y buscar en conjunto solución a sus problemas.

Aprendimos también a defendernos de la injusticia – interna y externa – a tejer nuestra propia comunidad y a razonar bajo nuestro propio criterio. Luchamos cada día por un espacio propio que se nos ha negado tanto en las sociedades a las que pertenecemos como en la Nación que escogimos.

También aquí, entre nuestra gente escogida, se nos dio una educación a parte, se nos enterró en literatura inventada exclusivamente para nosotras y se nos negó durante mucho tiempo el conocimiento verdadero. Se nos dijo que no habíamos estado en los comienzos, se nos dijo que habíamos llegado después, como un extra, como un añadido. Se nos dijo que había reglas específicas para nosotras, las recién llegadas, las añadidas, la otredad. Las débiles, aquellas a las que hay que proteger y apartar del espacio público, por nuestro propio bien. Y durante mucho tiempo lo creímos, y caminamos por el sendero incómodo, estrecho y lleno de obstáculos, mientras al mirar a nuestro lado veíamos ese otro camino, también duro, sí, pero más amplio, más cómodo, más libre. Y empezaron a llegar las preguntas, el cuestionamiento, la sororidad y la independencia.

Y se hizo la luz, o mas bien, nos hicimos luz. Y aprendimos que para ser ser quienes somos no teníamos que seguir cumpliendo con normas inventadas, ni como imposiciones hechas a medida para nosotras.

Aprendimos que cuidándonos entre nosotras, cuidábamos de nuestra comunidad, de nuestra familia.

Pero también aprendimos a cuidarnos a nosotras mismas, a crecer a querernos y a progresar, porque nuestro progreso personal hace grande a la Nacion, porque cada persona es embajadora de su causa ante la sociedad, así que no hay mejor inversión, ni mejor forma de honrar a tu Nación, a tu gente y a tu causa, que siendo la mejor versión de ti y mostrando al mundo que los estereotipos están para romperlos.

Aprendimos, y seguimos aprendiendo, a volver a las raíces, a cuidar de nuestra tierra, a colaborar por nuestro propio progreso, que es el de nuestra amada Tribu.

Aprendimos a confiar, a valorar, a cuidar y a respetarnos como hermanas. Aprendimos que no somos seguidoras, somos lideres de nuestras vidas, nuestras comunidades y nuestra Nacion, y como líderes caminamos. Cabeza en alto, Corona arriba, al lado de nuestras hermanas, al lado de nuestros hermanos. Ni un paso por detrás.

Queen Maverick

Aprendimos a cuidarnos a nosotras mismas, a crecer a querernos y a progresar, porque nuestro progreso personal hace grande a la Nacion, porque cada persona es embajadora de su causa ante la sociedad, así que no hay mejor inversión, ni mejor forma de honrar a tu Nacion, a tu gente y a tu causa, que siendo la mejor versión de ti y mostrando al mundo que los estereotipos están para romperlos… Mi Respeto y Amor por quien de verdad se lo merece, «Queen Maverick»